Medio ambiente e infraestructura

El desplazamiento rápido y seguro depende de que la infraestructura de transporte esté bien adaptada al movimiento de los usuarios. Con el continuo aumento del tráfico rodado después de la Segunda Guerra Mundial, fue necesario planificar el desarrollo de redes viales adaptadas a los vehículos y a las condiciones del tráfico. Lamentablemente, esta evolución estuvo acompañada hasta 1972 por un aumento del número de accidentes de tráfico, aunque a un ritmo más lento que el aumento del tráfico.

A fin de frenar este aumento de los accidentes, se introdujeron gradualmente políticas de seguridad vial, en particular mediante la inclusión de una sección dedicada a la infraestructura.

  •     En los decenios de 1970 y 1980, esas políticas se centraron en el tratamiento de las concentraciones de accidentes graves y condujeron a la virtual eliminación de los "puntos negros".
  •     A partir de los años 90, estas acciones curativas se aplicaron a rutas enteras.
  •     En los decenios de 1990 y 2000, la política de seguridad vial se modificó porque cambió la relación con la carretera, pero también el uso de la infraestructura y su gestión. Se habla de una "carretera indulgente" con dispositivos que permiten compensar los errores de conducción, luego de una "carretera pacífica" en la que es aceptable adaptar la propia velocidad al entorno imperfecto que se ofrece y, más recientemente, de un "compartir la carretera" con otros usuarios, especialmente los más vulnerables.

Para seguir avanzando, es necesario estudiar y tratar las cuestiones relativas a los accidentes en función de los distintos entornos: autopistas, carreteras rurales o zonas edificadas, en colaboración con los gestores de las carreteras correspondientes. El 62% de las muertes en carretera en Francia se observan en carreteras fuera de las zonas urbanizadas que no son autopistas, mientras que esta proporción es inferior al 50% a nivel europeo, y por lo tanto para muchos de nuestros vecinos europeos.

carretera de doble sentido