Automatización y equipamiento de los vehículos

La seguridad activa es el conjunto de componentes del coche cuyo objetivo es prevenir los accidentes. Las nuevas tecnologías se basan en sensores a bordo (cámaras, radares, lidares y sondas) que permiten introducir numerosos sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS), como la gestión automática de las luces y los limpiaparabrisas, el ABS (sistema antibloqueo de frenos), el ESC (programa electrónico de estabilidad), el control de regulador/limitador de velocidad, el control de crucero adaptivo (velocidad adaptada al vehículo que circula delante), advertencia de salida del carril, sistema de asistencia en la frenada, radar de marcha atrás y control de ángulo muerto. En el futuro, los detectores de fatiga o malestar podrían alertar al conductor.

La seguridad pasiva engloba todos los dispositivos destinados a proteger a las personas en caso de accidente. La capacidad de los vehículos para proteger a sus pasajeros ha progresado, con sistemas de retención en el interior del vehículo (cinturón de seguridad con pretensor y limitador de fuerza, airbags frontales, airbags laterales para el tórax y la cabeza, etc.), y una estructura del vehículo que difunde la energía liberada durante el impacto protegiendo al mismo tiempo el habitáculo. Con vehículos muy diferentes, es necesario que exista una cierta compatibilidad entre ellos para que unos no sean demasiado agresivos con respecto a otros (protección antiempotramiento en los vehículos pesados). Se están desarrollando capós activos que absorben los impactos y airbags externos para proteger a los usuarios de la carretera más vulnerables (peatones, ciclistas y usuarios de 2 ruedas motorizadas).

El nuevo Reglamento de Seguridad (GSR2) 2019/2144 adoptado por la UE en marzo de 2019 introduce nuevos dispositivos obligatorios en los nuevos tipos de vehículos a partir del 6 de julio de 2022, y en todos los vehículos nuevos a partir del 7 de julio de 2024. El objetivo es ofrecer una mejor protección no solo a los pasajeros, sino también a peatones y ciclistas.

Los vehículos que circulan por Francia y Europa deben cumplir diversas normativas, y la homologación garantiza la existencia de los elementos de seguridad obligatorios. Para animar a los fabricantes a ir más allá e incorporar elementos de seguridad innovadores, Euro NCAP, organismo independiente creado en 1997, realiza pruebas de choque. El sistema de calificación de 5 estrellas, dirigido a los consumidores, abarca 4 ámbitos: protección de los ocupantes adultos del vehículo, protección de los pasajeros jóvenes, protección de los usuarios vulnerables de la vía pública (detección de peatones y ciclistas, protección en caso de impacto), asistencia a la seguridad (medición del rendimiento de los ADAS).

Dado que el error humano está implicado en el 92% de los accidentes mortales, las nuevas tecnologías ofrecen un margen considerable para avanzar en la seguridad vial. Aunque aún no se han evaluado plenamente sus beneficios, varios sistemas de asistencia al conductor podrían contribuir a reducir el número de accidentes y personas fallecidas.

La Orden de 3 de agosto de 2016 permite realizar ensayos en la vía pública francesa con vehículos con delegación de la conducción o vehículos autónomos. El objetivo de estas pruebas es que los vehículos autónomos demuestren su fiabilidad y seguridad.

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